12 febrero 2012

Primera y tercera década

Hoy me siento como cuando cumplí 18 años y estaba sola contra todos y todo, con una maleta roja en mi habitación.
Recuerdo como hoy la ropa interior que me compré para ese viaje y la ropa que tenía puesta el día que cambiaría mi vida por el resto de mi vida. (¡Qué mucha vida, ¿no?)
A los 18 años me  importaba un pimiento lo que opinaran los demás. No había de esos en mi vida.
A los 18 años decía "esa no soy yo" cuando algo no encajaba con los parámetros que tenía establecidos en ese momento.
A esa edad no me importaba perder, ni ganar, ni salir dolida de una "batalla"; solo quería vivir nomás.
A esa edad no conocía a Galeano, ni a Sabina, ni Aute, ni a Hay, ni me gustaba Sinatra.
Tampoco bebía Martini, ni Gin tonics...

A los 18 me gustaban las flores, los colores vívidos, el pelo negro. No tenía preferencia por las uñas negras, pero las admiraba.
Me reía de los consejos de mi padre, criticaba más de la cuenta a mi madre y usaba un perfume que ahora me parece espantoso.

Ahora sonrío porque en este momento de mi vida, con la "sabiduría" de los años, siento que ha cambiado sólo lo esencial.

La armonía que hay dentro de mí sigue haciendo que no haya "demás". Me siguen gustando los mismos colores. Disfruto de otra música pero no deja de gustarme la de antes. Bebo poco, pero si hay que hacerlo lo disfruto....
Me encantan las flores.
Los errores los voy convirtiendo en aciertos y esta temporada me ha enseñado que hay que perder para ganar.
Ahora ganar no es tan importante y así he ido ganando mejor.

Ahora uso un perfume más sofisticado, pero lo uso poco. Prefiero las aguas frescas para el diario.

Sigo diciendo "esta soy yo" cuando compro cosas. Sigo sin comprar objetos que no sean necesarios pero llegan a casa estrictamente los que "son como yo". Si no se parecen a mi, no los quiero.

Con Sinatra de fondo recuerdo a mi padre y  ahora me parece  más sabio de lo que imaginaba a los 18 pero lo amé desde siempre y ahora en vez de lágrimas hay sonrisas.
Critico menos a mi madre porque la comprendo; porque hay mucho de ella en esta persona en la que me he convertido y me gusta.

No hay color bajo el sol que no haya probado en mis uñas. ¿Las uñas negras? Mis favoritas.

En la tercera década de mi vida sigo igual de enamorada que en la primera decena (¿18 es primera decena?)  y eso es fantástico. Ahora somos los mejores amigos y ese amor es muy intenso.

Hace poco cogí las maletas y me fui sin que me importara lo que opinaran los demás y es posible que las vuelva a agarrar.... pero no tengo miedo.

Ahora me falla la memoria pero agradezco cada mañana todo el bien que hay en mi vida y no puedo estar más feliz.


0 comentarios: