11 diciembre 2011

Dos palabras: business plus

Empecemos por el principio:

Yo soy pobre.
En estos momentos, "toy más pelá que el culo de un mono". Dejando esto bien claro, no me importa sonar como una imbécil mientras lean este post. Dicho esto, escribo 7 palabras más: Viajar en primera clase es la OSTIA.
Aclarando el temita, no ha sido sólo viajar en primera clase en un vuelo de casi 10 horas; ha sido viajar en la cabina Business Plus con cama.
Ajá. ¡Con cama!


Por favor, recreen esta imagen: Mujer alta, guapa y fantástica, (je,) llega al aeropuerto Madrid-Barajas  y entra en una sala VIP de clase preferente y pregunta eso de "¿Dónde quedan los baños?" y en ese mismo momento, el tipo del mostrador frunce el ceño y se dice para sí "Idiota, aquí hay baños por todas partes y hasta ducha, si me apuras". Sonrío y sigo andando como con aires de no pertenecer, pero es que me daba igual. Yo iba a tomar fotos y a sonreír como una imbécil porque esta sería mi primera y muy probablemente, última vez en bussines plus.

¿Disney? Walt Disney puede limpiarle los zapatos con la lengua al Sr. Horacio Echevarrieta (fundador de Iberia).

Había comida por todas partes, camas, baños con "bidé", una barra abierta y cabina de masajes.

Todos los que me acompañaban en la sala seguro que deseaban que yo no les tocara como compañera de asiento. No sabían a donde me dirigía, pero les escuchaba hacer una súplica al cielo pidiendo al "salvador", que les librase de esa jíbara (paleta)  que acababa de llegar y que no más acercarse a la comida ha preguntado al chico de la limpieza "Perdona, esto lo tengo que pagar o me lo han cobrado ya en el billete? ¿Todo esto es gratis? ¿Y la bebida también? "

¡Cuántos gin-tonics me pude haber tomado si no hubiesen sido las diez de la mañana!

Pues sí. Todo lo que había y más, todo, estaba disponible para mí.







Pude haber desayunado como una bestia, pero me comporté. Ya era bastante con tomarle fotos a lo que los demás miraban con normalidad ;-)

Facturé alejada del vulgo al que le abren maletas y les tratan como animales. Pasé un control de seguridad distinto, en el que todos son amables y se ofrecen para acompañarte a la puerta de embarque... parecía un sueño.
Todos mis ultra numerosos viajes a España parecen haber desparecido y las múltiples experiencias raras y malos ratos han quedado olvidados.

Al entrar al avión, me reciben con una merienda y una copita de cava. (Champagne para los ignorantes ;-)



Ya la cosa empezaba muy bien....


Las turbulencias me importaban un pimiento. Ya se podía caer el avión. ¿A quién le importan los "leves movimientos" de la cabina cuando te has zampado una copa de cava a las 11 de la mañana y la silla en la que estás sentado te va dando masajes?

Menos mal que a la vista, podía mirar a lo lejos y copiarme de lo que hacía otro pasajero, que si no, la cosa hubiese estado más complicada. No sabía como sacar la tele del asiento, ni sabía que podía colgar mi abrigo delante... en fin, una pena.

Mientras se acomodan los infelices de la clase turista (esa gran conocida para mí) me regalan prensa, revistas y chucherias varias para leer.
También debo añadir que me proveen de un neceser muy mono con artículos "básicos" de higiene que incluye un perfume, una máscara para los ojos, humectante de labios y cara, unas gomas para amarrarme el pelo, unos calcetines, un paño para la cara y algunas cositas más que no recuerdo ;-)



Al despegar, no tengo una, sino tres ventanas para mirar esta preciosidad.


Alcanzada la altura establecida, me llenan de literatura para que me sitúe. Menos mal. ;-)
Entre las cositas que me dan, me incluyen un menú para que elija que coño voy a comer entre 3 primeros platos, 3 segundos y 4 postres. Así, secillito.


Para la merienda me preparan la mesa con un mini mantel y me traen una tónica con unas olivitas. ¡hay que ver lo mal que me han empezado a tratar ;-)



De primero me ponen una tapa de pollo rellena de zetas y granadas y una ensalada de papas y pimientos. Una pasada.


Una nota importante: Aquí no vale la pena robarse los cubiertos. Son de tamaño normal y pesan un huevo.

Cuando te dan un pequeño aceite de oliva sólo para ti, te cambia la vida. ¡Qué yo no vuelvo a viajar en el "gallinero" ni a tiros. La prostitución será una profesión a considerar muy seriamente de ahora en adelante. Los viajecitos habrá que costearlos de alguna manera, ¿no?


Aqui hay un pleno de todo el lujo. Tele privada, un moscatel y un helado de chocolate y cítricos.
Que no, que no les va a gustar. Ya, si eso, déjenmelo a mí.

 La cena estaba tan buena que olvidé tomarle una foto. Los canelones rellenos de espinacas en salsa de batata no salieron, pero los recuerdo perfectamente. ¡Cómo pa' olvidarlos!
Total, que ya casi al llegar, me dieron esta humilde merienda para que me enfrentara al frío con valentía.



Entonces la vida real se me tiró encima y me di cuenta que llegué a.... espera un momento...... ¿Llegué a casa?

Ah no, que no tengo. Que ando casi de alquiler en una ciudad que todavía no conozco.

Despierta, guapa.



Pd. Mientras tanto, muéranse de la envidia.


6 comentarios:

Irantzu dijo...

Me ha encantado, me he muerto de envidia...vaya lujazo! Todos deberíamos poder viajar así al menos una vez en la vida. Pero es real o lo has soñado?

Anyway, me alegro de que te hayas dado ese gustazo!

Hares dijo...

Conociendo Flora, es real! Que lujazo amiga!!

Lia dijo...

Bienvenida al club, y lo siento, por que de ahora en adelante ya no vas a querer viajar de otra forma ;)

rogue dijo...

Todo muy bonito pero bueno... Y la moñas??? Ni una foto de la moñas oiga! Yo venga a bajar de foto y bajar de foto y nada!
Muy fatal que lo sepas! :D

Flora dijo...

Querida Rogue, que ya a La Moñas se le ve bastante. Jo, si la ves... Lleva unos pelos!!!
Si esa llega a ir conmigo creo que le darían caviar y luego ¿quién la complace? ¿eh, eh?

Iranzu: Gracias por pasearte por aquí.

Lea: Besos

Hares: Lo juro. Cierto como una catedral!

andres dijo...

que lujo, me encanto, que triste cuando se acaba y hay que volver a la realidad