Para mí, como para muchos otros, ha sido uno de los más confusos que he vivido. No diré de los peores, que de esos siempre puede haber más. Para mí ha sido un año "improductivo", lleno de malas decisiones, de pocas alegrías y muchos dolores de cabeza. Supongo que será uno de esos años que no se olvidan. Ya habrá que arreglar cuentas.
Hoy me planteo muchos asuntos. Cuando algo no se renueva, irremediablemente se muere y yo, no quiero ni "morir" ni morir. (Tengan en cuenta las "comillas", por favor)
Hay un refrán popular que dice eso de que "cuando se hacen las mismas cosas se producen los mismos resultados" por lo que habrá que cambiar de estrategias.
Hace meses que no hay un libro leído, ni un proyecto terminado. Hace mucho tiempo que no me siento a gusto con mis decisiones, con mis pensamientos. Ya ves, de cuando en cuando las cosas hay que ponerlas en blanco y negro para darnos cuenta de lo que verdaderamente pasa.
Una de las cosas con las que quiero terminar es dejar de mentirme a mí misma. Ha sido una mala costumbre que ha pasado a ser un vicio casi inconsciente que me mantiene corriendo en la rueda interminable del ratón.
Este año que entra la risa será sentida y las lágrimas no serán reprimidas. Los sueños serán tomados en cuenta y cada una de mis locuras tendrá un sitio en la "mesa".
Este año que entra no será otro más. Será el renacer de una mujer que siempre ha soñado, que siempre ha sido feliz, pero que el 2009 se lo ha impedido a toda costa.
Sigo soñando como siempre. Tristemente ahora esos sueños sólo se quedan en mi cabeza sin tener la necesidad imperiosa (que he tenido siempre) de hacerlos realidad.
Por todo doy gracias, pero también pido porque eso se quede atrás y me haya hecho más fuerte. Pido porque al despertarme deje de sentirme derrotada. Pido porque las sonrisas que siempre cargo me animen a mí primero. Quiero ser yo otra vez y contar la historia que más me apasiona; la de mi vida.
Con mis mejores deseos de felicidad, paz y mucho cariño.
Feliz año, señores.







