Ayer llegué de Córdoba y hoy, una mañana después, pienso distinto. Siempre tengo la misma sensación de dejarme algo en esa ciudad. No sé si el alma o el espíritu, pero se queda algo de mí allí.
La cálida temperatura, el calor de sus gentes, la magia de ese lugar.... en fin, que antes de pensar en tomar el tren otra vez, mi cabeza no deja de pensar en algún plan para no tener que marcharme.
Ayer fue un día precioso. No hizo frío y volví a soñar con el milagro de que "ese" sea mi puerto. Qué sensación más extraña....
Las vacaciones están siendo buenas, pero la verdad es que me siento muy vacía. Ojalá consiga quitarme esta sensación de desespero. Ojalá.
Feliz año 2009!
Que este nuevo año traiga consigo amor, properidad, salud pero sobre todo, paz. Sin paz no somos capaces de disfrutar cabalmente las bendiciones que nos da lo Divino, ni somos capaces de afrontar la otra cara no tan buena de todo lo bueno. Bendiones...

